¿Qué es el método Kumon?

Con la misma cara me quedé yo la primera vez que oí hablar de este método hace bien poquito. Os adelanto que es un sistema de aprendizaje pero ¿y eso qué tiene que ver conmigo si niñamolona solo tiene 2 años? pues mi sorpresa ha sido mayúscula cuando he visto que es a esa edad cuando empiezan.

Así de primeras no me ha gustado mucho la idea porque, a fin de cuentas, una niña de 2 años se tiene que dedicar a otras cosas que no sean las matemáticas. Pero indagando, leyendo opiniones, consultándolo con mis cuñados que son profes… como que me ha picado el gusanillo y me ha empezado a gustar la idea.

Os cuento un poco más en qué consiste.

¿De dónde sale el Método Kumon?

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Este es Kumon, tiene cara de majete, ¿verdad?

Este método lo desarrolla un papá japonés a cuyo hijo le costaba horrores aprender matemáticas. Entonces ideó
este sistema que tenía como objetivo enseñar a los niños a aprender por sí mismos a través de la resolución de ejercicios. Lo interesante es que se consigue una mayor destreza y, sobre todo, que adquieran unas rutinas de trabajo que luego les facilita mucho el aprendizaje escolar.

Pero hay quién piensa, entre los que me incluyo, que los niños tan pequeños como mucho solo pueden hacer dibujos y bolitas con plastilina. Sin embargo, según este método, en esta etapa es cuando se asimilan muy bien los estímulos intelectuales.

Características:

  • Es un método autodidacta, es decir, los niños adquieren conocimientos nuevos a través de los materiales y sin necesitar explicaciones.
  • Los profesores dan pistas para que puedan desarrollar su pensamiento lógico por sí mismos y se adaptan a la madurez de cada niño. Sin forzar la máquina.
  • El profesor tiene un papel clave ya que les mantiene motivados y concentrados.
  • Todo transcurre de tal forma que su actitud ante el aprendizaje sea positiva (esto me gusta especialmente)
  • Por lo tanto, es un método individualizado, aunque los materiales que se usan son iguales para todos.

¿Y qué aprenden?

Tienen un programa de matemáticas y otro de lectura. Les da una base de estudio para que aprendan a leer y a hacer sus primeras operaciones matemáticas.

¿A partir de que edad?

  1. El programa de Lectura está pensado principalmente para alumnos de Educación Infantil o primeros cursos de Educación Primaria, es decir, niños que todavía no saben leer y pueden desarrollar esta habilidad. El objetivo fundamental es que consigan un buen nivel de lectura que, claro, luego les va a facilitar mucho la hora de comprender las demás materias escolares.
  2. El programa de Matemáticas también prepara a los pequeños a desarrollar sus capacidades desde los primeros niveles. Aprenderán a contar, a escribir los números y a realizar sumas y restas desde una edad temprana.

Vamos que los dos programas se pueden comenzar desde los 2 años de edad.

Según dicen los que lo han probado los niños disfrutan aprendiendo, para mí eso es clave porque lo que no quiero es meterles desde tan pequeños en una dinámica de obligaciones y responsabilidades, ¡que bastantes años de estudio le quedan por delante! Pero tratándose de una fórmula divertida para ellos hace que me lo replantee. Como dato, este método lleva ya más de 50 años funcionando, (que ya lo podría haber conocido en mis tiempos mozos, ¡con lo mal que se me daban a mí las mates y lo mal que lo pasaba!).

Tengo en mente acercarme a probarlo con niñamolona, si consigo organizarme, que esto de ser bimadre tiene sus complicaciones, jeje… pero vamos, si me animo lo quiero hacer ya porque en Kumon tienen un periodo de prueba gratuito durante 15 días (naturales) hasta el 31 de octubre. ¿Vosotros probaríais?, ¿alguna tenéis experiencia con este método? bienvenidos son todos vuestros comentarios 😉

Si queréis más información os dejo su web: www.kumon.es.

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10 cosas que solo sabrás si eres madre o padre

Antes de convertirnos en padres molones, nuestra idea preconcebida de la maternidad y la paternidad es radicalmente, o por lo menos parcialmente, distinta a la realidad. Es entonces cuando descubrimos todo un mundo nuevo. He aquí una recopilación de 10 cosas que solo sabrás si eres madre o padre:

  1. El sacamocos existe, no es una broma macabra. La primera vez que me topé con uno me vi incapaz de usarlo, le dejé el poder al padremolón. Ascazo. Sin embargo, al ver que no había peligro de que los fluidos llegaran a mi boca, me animé y oye, hasta engancha. Aunque hay un momento en el que parece que le va a salir el cerebro por la nariz, hay que reconocer que es mano de santo y un alivio para sus pequeñas naricitas.
  2. Peppa Pig es fea pero mola mucho. Sí, estos dibujos infantiles son de lo mejorcito que hay en el panorama del entretenimiento. Reconozco que primero la juzgue sin conocerla, no podía creerme unos dibujos tan mal hechos, estéticamente hablando, y ahora me arrepiento. Soy fan de Peppa.
  3. Cubrir el colchón con una sábana impermeable es vital para la existencia. Solo los padres sabemos que no hacerlo es vivir al límite.
  4. Cuando uno se convierte en padre pierde la capacidad de ser escrupuloso. Ejemplo práctico: niñamolona procede a vomitar en su cama, por tercera vez esa semana. Lejos de apartarme ante el chorro a propulsión, tipo niña del exorcista, me enfrento a él e incluso pongo mis manos para coger al vuelo “el espectáculo” (como si fuera a evitar así que se manche la cama).
  5. Descubres que las cacas explosivas existen, son una realidad y para nada una exageración; así como solo los padres de hijos varones sabemos que los pitos los carga el diablo y que tu bebé aprovechará cualquier cambio de pañal para rociarte con su pis. Es así.
  6. Uno descubre cuando es padre lo increíble que resulta que de un ser tan pequeño puedan salir tantos decibelios, por no hablar de flatulencias nivel camionero. (Lo de niñomolón es flipante).
  7. La cantidad de mierda que puede acumular un niño en las uñas es directamente proporcional a su capacidad de crecer sin control. Oye, que te descuidas y en una semana parecen Eduardo Manostijeras y ojo, porque podrían cortar hasta un melón al vuelo.
  8. Al convertirnos en padres, una vena artística se apodera de nosotros: seremos capaces de pintar, cantar, hacer de ventrílocuos e incluso improvisar coreografías. Si te lo llegan a decir hace unos añitos no te lo hubieras creído.
  9. Tendrás una constante sensación de ser una mala madre/ mal padre cuando se caiga, cuando lleve 2 horas con caca y no le hayas cambiado, cuando le des de cenar salchichas por tercer día consecutivo, etc…
  10. Desde el embarazo descubres que un lamparón forma parte de tu look y lo seguirá siendo una temporadita larga. Restos de mocos, miguitas pegadas en el jersey, un poco de potito, alguna baba con sustancia… es un “must”.

Y ¿qué decir tiene cuando te conviertes en madre de 2?, pues es el doble de todo, (doble de felicidad incluida).

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¿Quieres incorporar más puntos a esta lista? pues no olvides dejar tu comentario aquí abajo.

Si te ha gustado no te pierdas “Signos evidentes de que eres madre”.

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¿Cómo prevenir los celos entre hermanos?

La llegada de un hermanito puede afectar a los hermanos mayores, como ya os he contado en el caso de niñamolona con la reciente llegada de niñomolón. Aunque dentro de lo que cabe no ha ido nada mal, hoy me gustaría compartir con vosotros este artículo donde Mar Sánchez Marchori, pedagoga con más de 30 años de experiencia en el ámbito educativo, madre de 5 hijos y actual Directora del Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa (IVAPEC), nos ofrece pautas para evitar y prevenir lo celos. Os dejo con ella.

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Los celos entre hermanos, ¿cómo prevenirlos?

Mar Sánchez Marchori

Mar Sánchez Marchori

Un hermanito nuevo es, sin duda, una circunstancia que ocasiona celos en la mayoría de los niños. Es importante hacer participar al hermano mayor en las tareas que conlleva la llegada de un bebé: preparar la cuna y la habitación sin darle tampoco un excesivo protagonismo… Hay que informar a los familiares y amigos que eviten utilizar expresiones del tipo: “ahora sí que vas a tener que compartir”, o “ya sabes, lo tendrás que cuidar porque el niño será muy pequeño y tú ya eres mayor” etc. Esto supondría cierta carga para él/ella.

Tampoco es favorable hacer coincidir varios acontecimientos con la llegada de otro hermano. Por ejemplo:

  • No conviene quitar el pañal al mayor en el mismo mes del nacimiento
  • Ni tampoco llevarle a la guardería los días antes o después de que llegue el bebé. Entendería que el nuevo hermano “le echa de su casa”, pero mamá se queda en casa con él/ella.

Hay que evitar expresiones tan frecuentes como:

  • “No le toques”
  • “Se te va a caer”
  • “Le vas a hacer daño”

Y sustituirlas por frases que estimulen sus actitudes:

  • “Qué bien lo cuidas”.

Ayuda involucrar a los hermanos en las tareas de cuidado del pequeño: el baño, darle de comer, pasearle, pero también buscar determinados momentos para dedicarlos exclusivamente al hermano mayor. Un paseo a solas, leerle un cuento, masaje sencillo, son algunas ideas para hacer que se siga sintiendo un poco “hijo único”. Por último, hay que valorar a nuestros hijos delante de familiares y visitas, tratando de omitir comentarios negativos o comparaciones sobre parecidos, habilidades, etc. Si ahora “critico” al recién llegado, enseño a juzgar de manera inclusiva.

Algunas causas de los celos infantiles

No obstante, a pesar de que los padres quieran a los hijos por igual, es posible que determinadas actitudes provoquen o agudicen los celos infantiles. Veamos algunos ejemplos:

  • El primer hijo, al estar acostumbrado a ser el único y recibir el afecto y atención de padres y familiares, se puede sentir desplazado cuando aparece un hermano con el que debe compartir esas atenciones y afecto.
  • En ocasiones, el hermano menor se siente menos privilegiado por no tener las concesiones que los padres hacen al mayor.
  • Los hermanos que ocupan lugares intermedios en el orden de edad, suelen sentirse en segundo plano y buscan con más insistencia amistades fuera del núcleo familiar.
  • Si nace un hermano cuando el anterior está en la fase de “apego” a la madre (los tres primeros años) y requiere aún muchos cuidados, es probable que reaccione con un comportamiento celoso, demandando más atención.
  • En algunas familias la llegada de un hijo de sexo diferente provoca tal satisfacción a los padres que el hermano se encuentra desplazado…

ALGUNOS SÍNTOMAS

  • Ciertos signos de infelicidad y/ o frustración: lloro frecuente y sin motivo aparente, momentos de tristeza, preguntas alusivas a sí se le quiere o no.
  • Negativismo: responder con un “no” a propuestas que antes aceptaba, a veces sin razonar.
  • Cambios en el desarrollo del lenguaje: habla infantil imitando el lenguaje del pequeño, repetición de palabras y frases, tartamudeo. Poco apetito: come menos que antes y se niega a probar alimentos que antes pedía.
  • Sueño irregular: en general pide ir a la cama de los padres, o solicita compañía en la suya, llama frecuentemente a un adulto.
  • Cambio de estado de ánimo sin causa aparente.
  • En casos extremos pueden aparecer manifestaciones de tipo orgánico: vómitos, anorexia, mareos, terrores nocturnos, insomnio, etc.
  • En ocasiones adoptan conductas desafiantes hacia los padres/ madres, familiares y profesores, menosprecian a compañeros, se aíslan socialmente, muestran pruebas de afecto exageradas…

Las disputas entre hermanos son un hecho natural e inevitable. En toda relación fraterna conviven impulsos negativos y evitarcelosamorosos pero, a medida que los hermanos se hacen mayores, la rivalidad va superándose dando paso a una mayor unión y amistad. Con nuestros hermanos aprendemos a relacionarnos con los iguales y esto nos facilitará la socialización. Uno de los problemas más frecuentes entre los hermanos durante la etapa infantil deriva de la necesidad de compartir sus juguetes, sus objetos, y, por supuesto, el cariño de papá y mamá.

Hasta los seis años, el niño se caracteriza por ser egocéntrico, esto le hace sentirse el centro del universo. Por eso repite constantemente “esto es mío”. Un hermano le obliga a compartir, incluso lo más importante para él como es la atención de sus padres.

Los celos infantiles suelen evolucionar favorablemente en un plazo más o menos largo de tiempo. Podemos afirmar que se trata de un estado emocional característico de la infancia y muy, muy frecuente: prácticamente en todas las familias los niños pasan por una etapa más o menos larga de celos.

Para evitar que “el asunto” vaya a más conviene cuidar:

  • Los gritos y las descalificaciones.
  • Las atenciones y dedicación excesivas a uno de los hermanos.
  • Comparaciones entre los diferentes hijos.
  • Entrometerse en los conflictos de los hijos y tomar partido en ellos (siempre que no haya agresión).
  • Comentarios de vecinos, amigos y familiares haciendo comparaciones de vuestros hijos.
  • Un trato irónico, o risa y burla ante conductas inadecuadas.
  • Que el hijo mayor deba asumir a menudo la responsabilidad del cuidado del hermano menor.
  • La competitividad entre hermanos.

Intentar:

  • Fomentar la cooperación entre los hermanos (en las tareas de la casa, recados, en situaciones de juego ..)
  • Observar y reflexionar sobre las conductas celosas de nuestros hijos y reaccionar sin darles excesiva importancia.
  • Tratar con afecto y atención frecuentes a tus hijos para que perciban que son queridos.
  • Favorecer el juego con todos los hijos (para lograr una mayor armonía entre los hermanos).
  • Promover un clima de sosiego y tranquilidad en todos los momentos posibles.
  • Educar a los hijos en el control de sus emociones: aprender a soportar pequeñas frustraciones, alegrarse cuando las cosas van bien a los demás, responder tranquilamente ante situaciones adversas, enseñarle a aceptar sus dificultades…
  • Respetar el espacio de juego e intimidad de cada hijo.

Para terminar, fomentar la paciencia (también en los mayores), no obligar a compartir y no tener miedo a esos celos naturales que los/las niños/as superan fácilmente con la ayuda de los besos de papá y mamá!!

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Hasta aquí el artículo, espero que os haya resultado tan interesante y práctico como a mí. Por último, quiero agradecer a Mar su aportación, ha sido un placer haber contado con ella 🙂

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Mis sujetadores de lactancia

Si hay algo fundamental cuando una decide dar el pecho es hacerse con un buen sujetador de lactancia. Parece cosa fácil pero no lo es tanto. Recuerdo que cuando nació niñamolona tenía muy poca fe en mi capacidad para amamantar, ya os lo conté en “Tiran más dos tetas que dos biberones”. Por esta razón no quise invertir mucho en sujetadores, porque los buenos son caros y, claro, imagínate que no hubiera conseguido establecer una lactancia con éxito y luego me hubiera tenido que comer con patatas esos sujetadores.

Por ello, en su momento, tiré por lo barato: me fui a primark y me hice con 4 tirados de precio. Aunque no me fue mal del todo, las cosas como son, tampoco eran lo más cómodo y maravilloso del mundo (por ese precio, ¿qué podía esperar?). Vamos que llegaba el momento de quitármelos y era todo un alivio (seguro que conocéis esa sensación al final del día). Y fui dejando pasar el tiempo y no llegué a hacerme con unos buenos. Ahora he heredado de mi hermana unos de H&M y, no sé si es por la talla, pero no me gustan, me pican y me molestan.

Y ha sido en esta segunda maternidad cuando he tenido la oportunidad de probar dos modelos de la reconocida marca Selene. Os cuento qué tal me ha ido con ellos:

MODELO AMANDA C 

Está hecho de algodón, es suave al tacto y no tiene aros. Es muy cómodo y bastante sencillo. No es lo más sexy que tengo, ¿para qué engañarnos? pero todavía estoy en la cuarentena así que no es motivo de conflicto jaja… Sí es cierto que al final del embarazo, como ya he dicho, no lo llenaba del todo y no quedaba perfecto. Pero, en cuanto me he puesto a producir leche a tope, ya me está como un guante. A veces sí noto al final del día que necesito quitármelo para descansar, cosa que no me pasa con el otro modelo que he probado. El precio ronda los 12 €, así que encima no es nada caro.

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MODELO AMANDA y no, la de la foto, evidentemente, no soy yo jajaja

MODELO LUZ 

Mi favorito de entre los dos y os explico por qué. Aunque el estampado lo convierte en un sujetador infinitamente más bonito, no es esa la razón de que me encante. Me chifla porque lleva copa de relleno de forro de algodón y, no solo hace que mi pecho se vea más bonito, sino que me resulta mucho más cómodo que el otro. No sé, me lo noto como con el pecho más sujeto (y mira que el otro sujeta bien) pero en este caso siento que lo realza más y que se adapta mejor a mis formasTambién es de algodón sin aros. Solo me lo quito para dormir pero, para que os hagáis a la idea de lo que me gusta, si me pongo el pijama allá que me lo pongo porque estoy mucho más cómoda con él puesto que sin él. Su precio es de unos 15 €.

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MODELO LUZ, mi favorito total

Que no os confunda el tema del relleno, no es como esos que llevan un armazón ahí dentro incómodo a morir, es sencillamente que tiene la forma más redondeada. Yo tengo pecho suficiente como para no necesitar relleno, pero probando los dos modelos, insisto, me siento mucho más cómoda con el que sí lo lleva. Además, al usar la pomada purelan en los pezones al principio de la lactancia, el que no lleva relleno y encima es blanco, se ponía perdido. El modelo Luz en cambio, se ensuciaba por dentro, pero no se veía por fuera (ojos que no ven… jaja).

Por lo que he visto en su catálogo también tienen este segundo modelo sin estampado, llamado Alba, y tengo muy claro que voy a ir de cabeza a por uno en negro y, probablemente, a por otro en blanco.

¿Cómo calcular la talla?

¿Sabíais que 7 de cada 10 mujeres no conoce su verdadera talla de sujetador? os recomiendo que vayáis a una tienda especializada a que os midan y os digan vuestra talla, esto lo hice yo hace unos 4 años y ¡menuda diferencia! Pero retomemos el tema lactancia, calcular la talla en este momento tampoco es fácil porque, claro, con la subida de la leche el pecho cambia de tamaño de una forma descomunal (por lo menos en mi caso), a algunas mujeres incluso les cambia durante el embarazo; aunque en mi primera preñez no variaron de tamaño, en esta cuando me medí dos meses antes de dar a luz ya tenía 86 de contorno y 101 de pecho. Con esas medidas desde Selene me recomendaron coger una talla 100 C (de normal uso una 95 C). Y he de decir que han dado en el clavo. Los empecé a usar dos semanas antes de dar a luz y uno de ellos, el que no lleva relleno, no lo llenaba del todo pero con la subida de la leche me están perfectos.

SIN AROS

Fundamental que no los tengan porque además de molestar, no es lo más saludable del mundo. Yo he agradecido decirles adiós desde el final del embarazo porque estoy muchísimo más a gusto.

¿Vosotras qué tal con vuestros sujetadores?, como siempre agradezco mucho vuestros testimonios y comentarios; así nos ayudamos unas a otras 😉

Hasta el próximo post os espero en  InstagramTwitter y en Facebook.

¡ACTUALIZO!

Finalmente me compré el modelo Alba uno en blanco y otro en negro. Después de una semana de no quitármelos puedo decir que son mis MUY favoritos. Cómodos a más no poder, suaves al tacto, hacen el pecho bonito y hasta a mi marido le ha gustado el modelo. Son perfectos para llevar con las camisetas de tirantes básicas de lactancia de H&M. Eso sí, la web de Selene tiene muy desfasados los puntos de venta, así que ojo porque si lo llego a saber me hubiera ahorrado un par de viajes… al final los compré a través de esta web: www.talla100.com y lo sirven muy rápido y de forma muy profesional. Los dos sujetadores con gastos de envío costaron 28,70 €, vamos que muy bien de precio, ha sido una gran compra.

Hamaca BabyBjörn, funda molona y juguete

Normalmente espero un tiempo prudencial de prueba antes de hablar de un artículo pero con esta hamaca no necesito más. Con niñamolona tenía una que nos regalaron cuando compramos la bañera y me conformé porque, evidentemente, los gastos con el primer hijo son mayores y no estábamos como para tirar la casa por la ventana. Sin embargo, ya entonces, le había echado el ojo a la famosa hamaca BabyBjörn, si era tan famosa y la más vendida, por algo sería, ¿no?

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Que me ha gustado esta secuencia “¿qué dices?” y pedorreta xD

Ahora que la tengo lo entiendo todo. De primeras lo que destaca es su sencillez pero detrás de ella hay un equipo de expertos que han cuidado hasta el mínimo detalle. Destaco, principalmente, los siguientes puntos:

  • Es ergonómica, es decir, respeta a la perfección la postura de nuestro bebé. Es fundamental porque las hamacas se usan mucho y una postura forzada en cuello y espalda puede ser perjudicial para nuestros molones.
  • Su suave balanceo. No necesita pilas porque éste depende del propio movimiento del bebé, a veces si llora yo lo muevo suavemente con el pie y se calma en seguida. Además, cada vez agradezco más los artículos de bebés sencillos, sin músicas, ni luces.
  • El diseño es sencillo, casi minimalista. Además, la funda es lavable y puede quitarse de una forma rápida y fácil.
  • Tiene varias posiciones, más o menos reclinado, puedes tenerle jugando o dormidito.
  • Se pliega y queda prácticamente plana, por lo que la podrás guardar sin problema.
  • Se puede usar desde recién nacido y hasta los dos años, solo hay que dar la vuelta a la funda para que se convierta en un asiento cómodo para tu hijo cuando ya sea capaz de subirse y bajarse el solo y no precise del arnés. Vamos que se amortiza más que otras hamacas que hay en el mercado.
  • Ayuda a que el bebé desarrolle su motricidad y equilibrio de manera totalmente natural.

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Mi cuñado y su novia además nos han regalado este juguete que se adapta a la hamaca y que es chulísimo.

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No sé cómo lo hacemos pero el nuestro casi siempre está bizco, jajaja…

Niñomolón todavía es muy pequeño para prestarle atención pero todas las opiniones de padres que lo tienen que he leído coinciden en que a los niños les encanta. Os interesará saber que:

  • Estimula el desarrollo del niño mediante el juego.
  • Está hecho con materiales seguros y testados, principalmente de madera.
  • Es apto para todas las hamacas BABYBJÖRN.
  • El plástico que lleva es sin BPA.
  • Lo podéis encontrar en amazon por 27,53 €.

Y, por si nuestra hamaca no fuera lo suficientemente molona, llegó Paseos de Bebé y le puso su toque con esta funda preciosa.

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Me encanta esta firma porque es de dos madres emprendedoras, María Beatriz y Carol que, junto con Alberto, llevan desde el año 2008 vistiendo carritos de bebé. Me gusta especialmente porque se adaptan al gusto de cada cliente, tienen un montón de telas y diseños molones entre los que poder elegir. Funcionalidad y estética van de la mano; os recomiendo que visitéis su web para que veáis las cosas tan monas que hacen, ¡estoy segura de que os va a encantar! Yo estoy encantada con mi funda, además así me aseguro de tener recambio por si se mancha 😉

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Ahora entenderéis mejor la razón por la que esta hamaca ocupa un puesto en el ranking de los 30 regalos molones cuando nace el segundo bebé. Solo un “pero”, ojalá la hubiera tenido también con niñamolona para amortizarla más todavía.

Me despido por hoy, no sin antes recordar que, entre entrada y entrada y tiro porque me toca, os espero en  InstagramTwitter y en Facebook.

Cómo lleva niñamolona la llegada de su hermanito

Cualquier cambio, por pequeño que sea, afecta a nuestros molones. Si algo he aprendido en mis 2 años y 5 meses de aventura maternal es que la rutina es gloria y que los niños necesitan sentirse seguros, saber lo que va a pasar después, por ejemplo: después del baño va el biberón, después un cuento y luego a dormir.

Ahora bien, a niñamolona se le ha acumulado el trabajo: un verano NonStop de un lado para otro; casi dos meses en casa de los abuelos; no horarios, no rules; y una madre cada día con la barriga más gorda anunciando que muy pronto llegará un nuevo miembro a la familia. En fin, si ya tenía bastante descontrol de la situación, os podéis imaginar cómo sería con la llegada de “Aloncho”.

Previos

Como un mes antes de la llegada de su hermano, niñamolona empezó a tener alguna que otra rabieta. Un día en concreto se hizo pis encima 3 veces, cuando llevaba 8 meses controlando esfínteres sin escapes. Eso sí, le pasó ese día en concreto y un par de veces más y nunca más. Luego leí que era normal antes de la llegada de un bebé, así que decidí tomármelo con tranquilidad y con infinita comprensión.

Y llegó el hermanito

Se acabaron las vacaciones y tuvimos que volver a casa. Así que el día antes de la inducción la dejamos en casa de mis suegros. Más mareo para la pobre. Ella se queda siempre encantada con sus abuelos pero tanto cambio de aires la tenía un poco desconcertada, sobre todo cuando le dijimos que papá y mamá se iban a buscar al bebé y no entendía que no fuéramos a dormir a casa. Eso sí, la visita en el hospital fue muy emotiva. Decidimos que pasara ella sola con su padre para conocer a su hermano en un ambiente tranquilo. Estaba emocionada, lo miraba con una ternura que hasta a mí me sorprendió. Se subió conmigo a la cama para verle, acariciarle, decirle cositas. Luego pudo cogerlo con ayuda de su padre en el sillón y estaba encantada. Esos dos días en casa de los abuelos estuvo bastante guerrera.

Ya en casa

El día que volvimos a casa fue un día de relax mental para todos. Por fin, después de tanto tiempo, volvíamos a hermanosnuestra casa, nuestras rutinas y además, con el aliciente de ser 4 por primera vez. ¿Cómo ha reaccionado a este cambio? para mi sorpresa, con niñomolón se desvive, le encanta, le adora, le quiere muchísimo. Lo primero que hace cuando se levanta es ir a verle, lo último que hace antes de ir a dormir es darle un beso. Nuestra prioridad ha sido que participe en las tareas que implica un recién nacido: me ayuda a cambiar pañales, me avisa cuando llora para que le ponga en el pecho, colabora a la hora de bañarle, etc. vamos que hemos hecho lo posible para que se sienta importante, protagonista y para nada desplazada.

Pero, tal y como empecé el post, los cambios son difíciles para ellos, así que las rabietas han sido habituales sobre todo la primera semana. Ahora bien, no sé si ha sido coincidencia pero ha sido empezar la guarde y todo ha ido a mejor. En total han pasado 2 semanas de adaptación y este ha sido el proceso:

  • Primeros días, todavía sin guardería, con rabietas constantes, sobre todo a la hora de vestirse. Según ella todo le hace daño y le está pequeño. Una lucha porque, si fuera por ella, iría en paños menores.
  • Segunda semana, las rabietas han ido a menos, alguna mañana ha dicho que no quería ir a la guarde, que se quería quedar en casa viendo la tv y durmiendo (nos ha fastidiado, jajaja) pero es llegar allí y tan contenta.

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Conclusión: con niñomolón como tal está encantada, pero sí es cierto que la hemos notado sensible con nosotros durante 2 semanas. Ahora la verdad es que todo ha vuelto a la normalidad. Si hay algo que noto es que paso más tiempo con ella que antes, a pesar de que la lactancia me tiene muy ocupada, ahora intento sacar más ratos para pintar con ella, jugar y leerle el cuento antes de que se duerma (tarea que es muy de su padre). Porque si hay alguien en casa que pasa más tiempo con el bebé soy yo, así que mi instinto me dice que tengo que compensarlo de alguna manera.

También os digo que cero dramas. Tampoco está siendo para tanto, pero sí es cierto que nos tiene acostumbrados a un comportamiento ejemplar porque siempre ha sido una niña muy fácil para todo. Seguí los consejos de llevar un regalito al hospital y decirle que se lo había traído su hermanito y la verdad es que ni fu, ni fa, no le ha hecho mucho caso porque el bebé es infinitamente más divertido, jaja…

Yo no soy experta en psicología infantil pero intento usar el sentido común. Si a casi todos nos cuesta afrontar los cambios, ¿cómo no les va a costar a ellos? es lo normal, con la diferencia que nosotros sí podemos expresar lo que sentimos y ellos no. Así que si estás a punto de ser bimadre te recomiendo que actúes con naturalidad, que no pierdas los nervios, que seas comprensiva con tu hijo mayor, que evites el “no hagas esto, no le toques así,…” y lo cambies por un “¿me ayudas a cambiarle el pañal?; cógele con cuidado; al bebé le gusta más que le acaricies más suavemente, etc.”. ¡El lenguaje positivo funciona muy bien!

¡Ah! y una última cosa, intentará por todos los medios meterle el dedo en el ojo, jajaja… ¿qué tendrán los ojos que resultan súper tentadores para nuestros molones?, nosotros le decimos que si le toca el ojo le hace pupa y para, pero a la siguiente ya se le ha olvidado y hay que recordárselo.

En breve publicaré un post con consejos muy buenos -eso sí, de la mano de una experta- para prevenir los celos entre hermanos.

Hasta la siguiente entrada os recuerdo que podéis encontrarnos en InstagramFacebook y Twitter.

Una bañera muy, muy molona

Parece un cojín… y de hecho lo es, pero lo que nunca se te pasaría por la cabeza al verlo es que es una bañera. Una fantástica idea que he tenido la oportunidad de probar gracias a Babycuore con mi niñomolón y que hoy quiero compartir con todas vosotras.

Su uso es extremadamente fácil.

  • Se puede adaptar a la mayoría de los lavabos o fregaderos.
  • Pones el tapón y lo llenas de agua a unos 36 o 37 grados. Yo uso el codo para comprobar que esté bien. Consejo: utiliza la menor cantidad de agua necesaria.
  • Colocas el cojín, adaptándolo a la forma del lavabo.
  • Introduces con cuidado al bebé, sujetando su cabecita para que no se sumerja en el agua.

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Veréis que el bebé queda tumbadito y la bañera al ser acolchada resulta muy cómoda, además de que no corre peligro de resbalar.

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Después de bañarle puedes lavar el cojín de una forma muy sencilla, yo lo lavo en la ducha porque me resulta más cómodo, con agua y jabón, aclaro bien y luego escurro un poco y lo extiendo bien para que seque. El material del que está hecho seca muy rápido pero también se puede meter unos minutos en la secadora si lo preferís.

Se recomienda su uso desde recién nacido y hasta los 6 meses (cuando ya se empiezan a sentar ellos solitos), pero claro, todo depende del tamaño de nuestro retoño 😉

Grandes ventajas

  1. Se puede transportar facilmente, no pesa y ocupa muy muy poco espacio
  2. Es perfecto cuando tienes que dejar al bebé en casa de los abuelos, por ejemplo, o salir de viaje y no tener que cargar con la típica bañera de plástico
  3. Cuando ya no la uses como bañera, se puede utilizar como cojín/alfombra, a niñamolona le encanta sentarse encima y jugar. Es extremadamente suave al tacto
  4. Es una solución perfecta si tu baño es pequeño y no te cabe la típica bañera o bañera/cambiador. Luego podrás bañarle en tu bañera normal (con un asiento específico) o en el plato de ducha con ayuda de un barreño, por ejemplo.

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Su precio es de 29,95 €, como veis, es bastante asequible y lo podéis comprar en la página web de Babycuore. No sé a vosotros pero a mí me ha parecido un gran invento. Sin duda lo voy a usar hasta que niñomolón se pueda sentar él solito y ya pueda bañarle con niñamolona. Si queréis más consejos sobre la logística del baño del bebé, os recomiendo leer este post de hace tiempo, que es bastante completito.

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Esto es lo que ocupa plegado

¿Os gusta?, ¿os parece útil?, ¿lo usaríais?, ya sabéis que vuestros comentarios son muy importantes 😉

Y hasta aquí el post de hoy, ya sabéis que os espero en redes: InstagramFacebook y Twitter.

¡Qué tengáis un día muy molón!

Mi parto inducido (II parte)

Hoy en “Mi parto inducido” continuamos con la segunda y última entrega de este desalojo forzoso, (puedes leer la primera pinchando aquí).

…A monitores que me mandaron a las 21:00 h., después de 9 horas de “amigas monitores1prostaglandinas intentado organizar una party de dilatación en mi interior”… aquello, por fin, empezaba a ponerse interesante. Contracción que viene, contracción que va pero, vamos, no eran de las que hacen sudar el bigote (expresión aprendida el día que di a luz a niñamolona, puedes leerlo en “Me parto con mi parto”).

Así que allí estaba yo, repanchigada en la cama con los aparatitos puestos midiendo el ritmo cardiaco del bebé y el de mis contracciones. Unos 30 min después pasé a exploración. ¡Ojo señores! tenemos avances de los buenos: 60% del cuello del útero borrado y 2 cm de dilatación. Se me saltaban las lágrimas de la alegría cuando me dijeron que ya no volvíamos a planta y que nos quedábamos en paritorio. “Oh, happy day…”

Calcularon que nacería a primera hora de la mañana, por fin veía luz al final del túnel. Aquí la cosa ya se empezó a torcer y a no ser nada divertida. A media noche las contracciones empezaron a venir ya más fuertes, bastante seguiditas, cada 3 o 4 min. Y yo aguantando cual jabata y resistiéndome a que me pusieran la epidural, ¿por qué? pues porque la experiencia en mi otro parto fue que con la epidural se ralentizó todo, paré de dilatar, me tuvieron que enchufar oxitocina, el bebé se puso nervioso, había riesgo de sufrimiento fetal, me tuvieron que retirar el goteo… en fin, un infierno que acabó en fórceps y que por nada del mundo quería repetir. ¡Que me habían dicho que los segundos partos eran estupendos!, ¡yo quería mi parto molón!

Pasaban las horas y yo sudaba mi bigote pero aguantaba a base de respiraciones profundas y, ojo al dato, a visualizar animalitos (de verdad, no me preguntéis por qué pero me ayudaba a relajarme, cuando no era un pony, era un conejito o una paloma volando al son de mi respiración profunda y pausada). Entonces mi matrona decidió retirarme el tampón mágico porque aquello estaba ya en “modo fiesta nivel rave”. De vez en cuando asomaban las enfermeras y la matrona para tentarme con la anestesia y alababan mi sorprendente aguante (o, más bien, se asustaban de mi capacidad de masoquismo). Habían drogado ya a todas las parturientas de la planta menos a mí… oye, además de masoca, me creí hasta importante. Estaba en plan SúperWoman hasta que mi matrona tuvo a bien explorarme y me dijo que solo llevaba 3 cm de dilatación. “¿Estás de coña?, ¿para que estoy yo sudando el bigote si no estoy dilatando una mierda?”. (perdonad las expresiones, pero a una parturienta se le permite TODO). Ante mi desesperación me comentó que una inducción nada tenía que ver con un parto espontáneo, que no me preocupara, que la epidural iba a ayudar a que pudiera hacer más cosas como romperme la bolsa, enchufar oxitocina, etc. y que así dilataría y que todo iba a ir bien. Y me dejé, ¿cómo no me voy a dejar? …y ¡menos mal!

Epidural modo on. Me dejan de doler las contracciones. Me rompen la bolsa. Y me encuentro con un problema que la otra vez no tuve: la epidural me deja una sensación de cosquilleo muy desagradable, empiezo a ponerme nerviosa, muy nerviosa, casi no puedo mover las piernas y uffffff… ¡qué mal rato! asoma un ataque de ansiedad. Aguanto como puedo y una hora después suplico que me la quiten o que bajen la dosis o lo que sea. Me hacen caso y empiezo a notar unas contracciones brutales. Ruego que me la vuelvan a poner, lo hacen. Pregunto que cuánto tarda en hacer efecto… ¡media hora! ojú, aquí la masoca arrepentida al habla, ¿en qué momento dije nada?… y, después de resudar el bigote un buen rato, al fin, vuelvo a no sentir las piernas. Marido masajea para que se me pase la sensación de cosquilleo y que no me vuelva la terrible ansiedad.

6:00 h. me exploran… 4 cm y medio. Me faltó echarme a llorar. “¿Qué mierda es esta?, ¿por qué soy tan sumamente mala dilatando?, San Antolín, patrón del 2 de septiembre, ¡apiádate de mí!”. Aquí ya reconozco que perdí la compostura y a marido le rogaba llorando “Quiero irme a casa, llévame a casa, ya no quiero seguir aquí… vámonosss… por favor, llévame a casa” y poco a poco me fui relajando, no sé cómo ni por qué (aquí es donde miro al cielo y guiño el ojo a San Antolín).

8:30 h. marido, que está muy atento a todo y bien se podría haber ganado un título de matrón a esas alturas, se percata de que en el monitor las contracciones no bajan y se lo indica a la matrona. “Uy, vamos a ver”… explora y para mi sorpresa me dice “¡Estás completa!, vamos, vamos que ¡se sale!”. Ahí se me saltaban las lágrimas pero esta vez de alegría, ¡no me lo podía creer! marido se asomó y alucinado, sonriente y emocionado me mira y me dice “Ay, que le veo el pelo a mi niño”.

El parto perfecto

A partir de aquí fue todo PERFECTO. Tanto que compensó absolutamente todo lo anterior, que así contado parece una horita corta pero no, llevábamos casi 8 horas allí de sufrimiento, más otras muchas horas de espera. Estaba asomando tanto que me pedían que no empujara.

En el paritorio se genero un ambiente relajado e íntimo. Hablando todos con delicadeza, “empuja… para” y otra vez “empuja… para”. Lo mejor de todo es que sí podía sentir cómo salía, sin dolor alguno, iba como la seda y, no es por nada, pero servidora estaba haciéndolo de cine (¡Modesto!, ¡baja que subo yo!). Un último empujón y la cabeza estaba fuera. Venía con dos vueltas de cordón así que, con mucho cuidado y delicadeza, lo cortaron, todo con una calma suprema. El bebé lloraba sin haber salido completamente de mí, giró el solito para salir del todo… y ya está, lo pude coger con mis manos para ponérmelo en el pecho. Luego alumbré la placenta que me pareció enana en comparación con la de niñamolona, por cierto. Y miré a mi niñomolón, tan largo y tan delgadito, y flipé de nuevo, como cuando me pusieron encima a mi niña por primera vez. Es una sensación tan increíble que no se puede describir con palabras. ¿De verdad estabas dentro de mí? me sigue pareciendo alucinante.

Se me ocurrió preguntar cómo estaba el tema ahí abajo, ¿algún desgarro?, la respuesta me pielconpieldejó perpleja: “nada, no necesitas ni un punto”. ¡Ni un solo punto señores!, no seré una campeona de la dilatación pero qué arte y qué manera de expulsar tengo, sin romper absolutamente nada. Será que niñoRemolón es también Reconsiderado (él o San Antolín, da igual, ¡gracias a los dos!).

Acabadas las 2 horas rutinarias de piel con piel -que es lo máximo, pedidlo siempre si en vuestro hospital no lo hacen- tuvimos que esperar unas cuantas horitas más porque no había habitación en planta disponible. Así que aprovechamos y estuvimos muy a gustito los tres, mirándole, poniéndole al pecho, acariciándole… valorando el tamaño de su nariz, jajaja… sí, ¡lo hemos vuelto a hacer! yo es que a los recién nacidos, por lo menos a los míos, les veo feitos, feitos, así, con todo el cariño lo digo 😉 Luego le pesaron y le midieron, 2.900 kg y 50 cm. Niñamolona pesó 3.300 kg y midió 51 cm, ¡con razón me parecía un canijo!

Finalmente, puedo decir que ha sido una experiencia muy, muy, MUY MOLONA. Lo que se planteaba como un desastre, por el tema de la inducción, acabó en final feliz, ¿qué digo feliz?, ¡¡¡FELICÍSIMO!!! Así que, amiga mía, tú que me lees, si te van a inducir el parto, no tengas miedo, estáte tranquila y confía. Recuerda que cada mujer es un mundo, cada embarazo es un mundo y que cada parto, como veis, es un mundo.

henacidohoy

Hasta aquí este relato con el que terminamos todas estas semanas de espera y de crónicas preparto en las que me habéis acompañado, me habéis apoyado, animado, nos hemos reído, etc, etc. dirán lo que quieran de la era digital pero os aseguro que me habéis hecho sentir súper arropada y muy bien acompañada. Se os quiere, aunque sea digitalmente hablando 😉

Y, no puedo acabar el post, sin agradecer a mi marido lo maravilloso que es y lo bien que hizo su papel, (papelón); a mi tía Emi, enfermera de profesión, que llegó por los pelos pero que estuvo ahí a tiempo para compartir con nosotros este momento tan bonito y por hacerme el favor de grabarlo todo con el móvil (era un deseo que tenía); y a Lali, a mi matrona Leticia y a todo el equipo de enfermeras, médicos, anestesista, etc. del Hospital Puerta de Hierro de Madrid: Sois estupendos ¡gracias por un parto para no olvidar!

Ahora ya sí, os dejo que mi molón me reclama 🙂

Ya sabéis que os espero, como siempre, en redes: InstagramFacebook y Twitter.

Mi parto inducido (I parte)

Todas las que habéis seguido con expectación las “Crónicas preparto” en redes sociales ya lo sabéis, el 1 de septiembre -cumplidas las 41 semanas + 3 días de gestación- y llegado a su fin el ultimátum para que niñomolón abandonase el “Hostal Placentil” por voluntad propia, procedimos a llevar a cabo el “desalojo forzoso”. Había llegado el momento de la inducción. Nervios, incertidumbre y, sobre todo, un sentimiento de decepción se apoderaron de mí… y es que, ¿cuántas veces me habían dicho que los segundos hijos se adelantan?, ¿cuántas veces había oído que los segundos partos son más rápidos?, ¿cuántas veces, señor?, ¿cuántas veces?

Si hay algo en lo que siempre incido en el blog es que no debemos hacer mucho caso de las cosas que nos digan porque cada embarazo es un mundo, cada parto es un mundo, cada niño es un mundo, cada madre es un mundo. Pero me dejé llevar por el optimismo y la esperanza, ¡que una es humana!, ¡oigan!

Intentos frustrados de provocar el parto

Queridas mías, probé cada uno de los trucos y métodos para que el parto llegara de forma natural. Gracias a eso hoy os afirmo con rotundidad que cada tiempo de gestación es UN MUNDO. Accionar el mecanismo no depende de nosotras y todas esas cosas que hacemos para adelantarlo son puro entretenimiento. “A mí me funciono hacer el Camino de Santiago”; “A mí comer chocolate caliente”; “A mí ponerme una hoja de laurel en la frente e invocar a los espíritus de la fertilidad dando vueltas alrededor de una hoguera”… Placebos, amigas, SON PUROS PLACEBOS. Todos estos métodos sirven para una cosa:

  • Mantenernos entretenidas mientras la naturaleza sigue su curso. El día que te pusiste de parto tuviste que comer algo, ¿no? pero ese alimento no desencadenó el parto, estoy convencida casi en un 99,9% (súper científico lo mío, ¿eh? jaja)

Dicho lo cual, yo he desmontado varios mitos:

  • Caminar solo me sirvió para tener dolores fuertes de ingle y que la ciática volviese con alegría.
  • Tomar chocolate caliente… caliente no porque con estas olas de calor, ¡cualquiera! pero el chocolate ha estado presente y niñomolón se ha pegado unos buenos bailes en mi interior gracias a él.
  • Ronear con marido, y mira que alcanzadas ciertas dimensiones una no está para mucha acción…
  • Comer fabada. Sí, lo hice, y menuda tortura el aluvión de comentarios diciéndome que, como me pusiera de parto, las iba a pasar canutas yo y todo el personal sanitario a golpe de gases… (y no fue así, ¡gracias a Dios!).
  • Darle caña a la comida picante. ¡Me falto echar guindilla hasta en la leche por las mañanas! y nada de nada.
  • También le di a los ejercicios con la Pelota de pilates, esto muy a mi bola (y nunca mejor dicho) pero estaba cómoda y entretenida.
  • Subir y bajar escaleras que de parto no me puse pero mi “culito” está muy agradecido.
  • Infusiones de frambuesa: estuve a puntito de comprarlo a la desesperada, pero luego leí que de nada valía tomarlo justo en el último momento, esto hay que ir administrándolo poquito a poco.
  • Estimular los pezones ¡ja!, ni de broma, por ahí sí que no paso, me los dejen tranquilos que los tengo muy sensibles, gracias…

Así que, a pesar de todos mis esfuerzos, el parto no llegó. Con niñamolona me puse de parto 3 días antes de que me lo fueran a provocar, es decir, a las 41 semanas clavadas. Pero este molón no, ¿para qué iba a salir antes? este niñomolón quería ser recordado con un nuevo apelativo: el de “niñoREmolón”.

Y así me encontré el último día de agosto, haciendo al fin, y con resignación, la dichosa maleta del hospital. Aunque antesparto
conciliar el sueño esa noche no fue tarea fácil, niñoREmolón decidió dejarme dormir para que su madre estuviera decente el día de nuestra gran cita. Me levanté con cierta emoción e incluso ganas… ¡hasta me lavé el pelo! Sí, si esta programación tenía algo de bueno es que me iba a pillar con la melena limpita y con la ITV pasada, que una es coqueta hasta para parir. Me vine arriba y decidí subir los ánimos, en parte, gracias a todos vuestros mensajes que tuvieron MUCHO que ver. ¡Hasta me hice foto antes de salir de casa, posando cual Isabel Presley en su mansión de Miami! (salvando las distancias, el casoplón y las curvas).

En el hospital

Una va al hospital ese día como si fuera la única protagonista de la historia, te imaginas que te están esperando, que está todo listo para el estreno (qué imaginación tengo, madre mía, hasta alfombra roja visualicé). Pero no, ¡qué va!, ahí estás tú esperando tu turno como si de una revisión rutinaria se tratase. Entras en consulta y te preguntan “Bueno, ¿por qué estás aquí?”…. y tú, perdiendo ya del todo ese afán protagonista que te caracteriza, respondes “mmmm… vengo a que me provoquen el parto, básicamente”.

Y aquí acelero la historia porque si no se os va a hacer eterna. De aquí fui a monitores una hora larga. De monitores a que me explorasen para decirme el método de inducción a seguir, que estás cosas tienen sus diferentes protocolos de actuación dependiendo de lo verde que estés. En la exploración me dijeron que no es que estuviera verde, no, ¡es que estaba casi virgen!: 1 cm dilatado y el cuello del útero íntegro y sin intención de abrir camino para niñoREmolón.

“Y el jurado ha determinado que el método de inducción al que vas a ser sometida es…” (redoble de tambores)

  • Administrar prostaglandinas, que actúan a su ritmo, despacito y con buena letra, por lo menos en mi caso. Estas hormonas simpáticas se administran con una especie de tampón que ayuda a madurar el cuello uterino y estimulan contracciones. Puedes tenerlo ahí metido haciendo su trabajo ¡hasta 24 horas!… ¡¡¡24 horas!!! “Venga ya, no me fastidiéis”… “sí te fastidiamos, sí”. Mi matrón, encantador donde los haya, me lo explico todo con calma y con cariño para, a continuación, depositar ese tampón mágico y que la fiesta comenzara.
  • Después, si fuera necesario, que daban por hecho que así sería, ya me darían más caña con oxitocina por vía intravenosa. 

Y, aunque yo me había puesto mis mejores galas y me había lavado el pelo, la fiesta no terminaba de arrancar… encima estábamos en paritorio, es decir, ni tv, ni pistachos para marido (la historia de los pistachos viene del post de la dichosa maleta), ni nada de nada. Solo esperar. Menos mal que marido, que es bastante más previsor que yo, trajo su iPad y pudimos ver alguna  que otra serie para hacer tiempo, que nos queremos mucho, pero habíamos fundido ya todos los temas de conversación habidos y por haber.

Así, desde las 12 de la mañana -entramos en el hospital a las 9:30 h.- hicimos tiempo. Yo, por mi parte, no sentía nada de nada. A las 15.00 h. o así nos mandaron a planta, para que estuviéramos más entretenidos y poder recibir visitas. Vinieron mis padres un ratín y a última hora de la tarde se fueron.

Entonces fue cuando a las 21:00 h. me mandaron de nuevo a monitores y entonces…

“CONTINUARÁ”…

No os enfadéis, es que si no el tema se hace muuuuy largo y nos cansamos todos mucho… y todavía queda la parte de las emociones fuertes y tenemos que tener energías, jajaja. Todos atentos para la llegada del próximo capítulo, mañana a la misma hora (incluso un poquito antes) y en el mismo canal…

¡Les espero!

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Vuelta a la guarde de niñamolona

Me sorprende gratamente que niñamolona, a pesar de no pisar la guarde desde hace casi 2 meses y medio, todavía se acuerde de su clase, sus profes y sus compañeros de clase. Tenía bastante preocupación porque a estas edades el tiempo pasa tan despacio que podía correr el peligro de no acordarse y que le fuera más duro comenzar. Pero no, aunque todavía no hemos empezado, está todo el día diciendo que quiere volver al “cole” y se le ilumina la cara diciendo la cantidad de amigos que tiene allí y que está deseando ver.

Este año nos va a resultar más fácil porque ya sabemos cómo funciona todo, la dinámica, el material que hay que llevar y, en este caso, nos despedimos de los pañales en enero así que una cosa menos de la que preocuparse. Si es vuestro primer año de guarde os recomiendo que echéis un vistazo a la entrada del año pasado “Misión guardería (I parte)”.

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No se aprecia pero en la cremallera va una mosca muy molona 😉

Estos son los materiales que tenemos preparados para este curso:

Mochila molona “Romero” de la tienda Infanity, marca Lilliputiens. Es pequeña y niñamolona la puede llevar sin
problema. Dentro tiene que llevar cada día:

  • Ropa de cambio
  • Babi
  • Su agenda escolar (nos lo facilita el centro)

…Vamos que de nos da de sobra. Tenéis un montón de modelos más en su web, muy chulos también y perfectos para ir a la guarde.

De esta misma tienda hemos probado esta curiosa cantimplora plegable, la verdad es que es una opción muy económica y versátil. Es como una bolsa, cuesta 3,75 € y a niñamolona le encanta.

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Las cosas que nos piden que llevemos y que se quedan en el aula son:

  • Peine marcado
  • Una foto tamaño carnet o 5 x 5, que se vea bien la cara, plastificada
  • Carpeta de trabajo

Por otro lado, va con uniforme que, aunque es caro, la verdad es que se amortiza pero bien. El del año pasado está perfecto para que lo herede niñomolón y te quitas de invertir en más ropa y pensar qué les pones cada día. El babi también es igual para todos y, por lo único por lo que me da pena, es porque en tutete.com los hay ideales y personalizables. De hecho me he quedado con las ganas de comprar uno. Mirad qué cosa más molona:

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Y, como no, toca marcarlo todo con el nombre. Aunque existen máquinas estupendas para este fin, yo opté el curso pasado por encargar el pack guardería de etiquetas de etic-etac. Además, nos sobraron tantas que todavía tenemos para este curso. Después de haberlas testado durante un año completo, os puedo decir que son fantásticas y duran mucho, incluidas las que van dentro del calzado (que yo no daba un duro por ellas y ahí están, intactas). Las que se han despegado un poco son las que van por fuera del babi porque planchamos por encima y se estropean. Pero ahora además ofrecen la opción de añadir una protección transparente para pegar por encima, ¡problema resuelto!

Os recuerdo qué incluye el pack de guardería:

138 etiquetas de distintos modelos y tamaños para marcar ropa, zapatos y objetos (biberones, cajitas de chupete, vasos, platos, paquetes de toallitas, de pañales, juguetes, mochila, etc…). Resisten a lavadora y secadora (termoadhesivas) y a lavavajillas y micro-ondas (vinilo):desplegable_pack_guarderia

– 64 etiquetas para marcar la ropa (24 clásicas + 40 minis)
– 63 etiquetas autoadhesivas para marcar objetos (12 grandes + 24 pequeñas + 27 minis)
– 10 etiquetas para marcar zapatos (5 pares)
– 1 etiqueta para colgar en la mochila

Las recomiendo 100% y ahora también disponen de mucha más gama de diseños que el año pasado: hadas, piratas, dinosaurios, flores, etc. En su día me decidí por esta tienda porque el envío es gratuito, la empresa es española y llegaba más rápido el pedido que en otras webs.

En cuanto a la locura de horarios y falta de rutina, aunque todo el mundo aconseja acostumbrarles una semana antes o así a acostarse pronto, con niñamolona nos está costando porque está pelín descontrolada y ahora, con la llegada de su hermanito, la cosa no va a estar fácil. Aún así, el día que vuelva a madrugar va a estar agotada y esa noche caerá redonda, espero que entonces coja el ritmo ¡no va a tener otra!

¿Por qué me gusta que vaya a la guarde?

El año pasado tenía la incertidumbre de no saber cómo sería su adaptación a la guarde, si lo llevaríamos bien o mal, etc. Pero, después de mi experiencia, la verdad es que su paso por la guarde ha sido buena para ella y para nosotros. Es cierto que la guardería en cuestión hace mucho, nosotros preguntamos a muchos padres antes de decidirnos, las referencias son muy importantes. Una de las profesoras nos dijo una vez que “sustituir a un padre y a una madre es imposible”, pero que ellos “lo intentaban cada día”.

Ahora os digo las razones por las que a nosotros nos gusta que vaya a la guardería:

  • Socializa con otros niños, establece lazos con ellos, incluso tiene “mejores amigos”
  • Juega y se divierte mucho más que en casa
  • Les enseñan un montón de cosas y mira que son pequeñitos: los colores, canciones, aprenden a comer solitos, a dejar el pañal, etc.
  • Tienen horarios y rutina, que les viene de perlas porque los niños necesitan seguridad, saber lo que va a venir después (la hora del cuento, la hora de comer, la hora de la siesta, etc.).

Tenemos mucha suerte porque disfruta mucho, le encanta ir a su cole y además, es una niña muy fuerte que rara vez se pone mala. Y además, no tenemos otra opción porque los dos trabajamos. Mi recomendación es que, cuando les llevéis, aunque estéis nerviosos, lo planteéis con alegría, como si fuera algo muy divertido. Y que les habléis días antes sobre el tema, que va a ir a la guarde, que va a estar con muchos niños, que va a jugar y a divertirse. Y el día “D” ni que decir tiene, que sea casi como una celebración “¡Qué suerte!, vas a estar con tus amigos, te lo vas a pasar genial, etc.”.

Sin más me despido. Como este es un post programado, puede que en estos momentos esté ya dando a luz… ¡que vamos a conocer a niñomolón por fin! Os mantengo bien informadas a través de  InstagramFacebook y Twitter.